La determinación de no continuar gestionando la agenda argentina ante el régimen chavista fue tomada por el mandatario brasileño a partir del malestar que le generó una reciente publicación del presidente argentino sobre la captura de Nicolás Maduro por parte del gobierno de los Estados Unidos. El mensaje fue difundido el sábado, en medio de un escenario regional ya atravesado por tensiones diplomáticas.
Ese mismo día, la cuenta del Presidente reproducía un video de su discurso en la última reunión de presidentes del Mercosur. Allí él había respaldado la presión militar norteamericana sobre Venezuela. Cada frase de Milei estuvo intercalada con una imagen de Lula, como si fuera un mensaje dirigido a un único destinatario. Sin embargo, lo que causó el enojo brasileño es que el post terminaba con una imagen de Lula y Maduro abrazados.
Lo que terminó de irritar al mandatario brasileño no fue el contenido del mensaje, sino el montaje del clip, que intercalaba sus frases con imágenes de Lula —como si fuera el destinatario— y cerraba con una fotografía del líder del PT abrazado a Maduro.
En ese marco, la diplomacia brasileña resolvió desentenderse de la representación de los intereses argentinos en Caracas, dejando expuesto el deterioro del vínculo bilateral entre ambos países.