Respecto a la informalidad laboral, problema central de la Argentina, los mandatarios sostuvieron que “no se resuelve recortando derechos a quienes los tienen” sino que “se aborda mediante políticas activas de desarrollo productivo, incentivos a la formalización, innovación normativa y una estrategia económica que promueva la producción, el mercado interno y la generación de empleo de calidad”.
El plan económico de Javier Milei, por el contrario, pulverizó 21.000 empresas y casi 300.000 puestos de trabajo, “con los niveles más bajos de utilización de la capacidad instalada y, por primera vez, inversión extranjera negativa”, repasaron.
“Para crear trabajo, en un mundo hoy proteccionista, hace falta emprender políticas federales de desarrollo e industrialización”, plantearon los gobernadores, que cerraron el comunicado con una convocatoria “a todas las fuerzas políticas a defender un activo central de la sociedad argentina: el sistema de derechos sociales y laborales construido a lo largo de décadas con el aporte de distintos espacios políticos y actores sociales”.
“La Argentina necesita modernizar su legislación laboral para ampliar derechos y promover el trabajo formal, no para retroceder en materia de protección. El futuro se construye asegurando derechos, progreso y desarrollo. Ese es el camino que proponemos y que estamos dispuestos a debatir en el marco del diálogo democrático y el respeto institucional", concluyeron los mandatarios.