Sumado a esto, como es sabido, ningún mandatario bonaerense logró convertirse en presidente. Algo que Kicillof pretende modificar. Claro, para eso, deberá contar de manera inicial con el apoyo de los propios. Una condición sine qua non que podría llevarlo a caer en una paradoja de difícil salida.
El gobernador ya manifestó en varias oportunidades su deseo de captar a otros espacios. Y tras asumir como presidente del PJ bonaerense convirtió a esa necesidad casi como en una obligación: “Tenemos una urgencia, que es entusiasmar, sumar, que hay que sumar a sectores, que hay que sumar a dirigentes”, fueron sus últimas palabras manifestadas al respecto.
Para Kicillof esto no es nuevo. Ya lo sostuvo en otras oportunidades: “No alcanza solo con el peronismo”, también esgrimió. El problema es que estas declaraciones no cayeron bien dentro del kirchnerismo duro. Sucede que el mandatario provincial quiere sentar las bases de algo que podría ser un frente anti-Milei en el que podrían convivir dirigentes del peronismo tradicional, el radicalismo, provincialismos y La Cámpora.
“Hay que estar en la calle con la gente y escuchar sobre las necesidades para poder construir en base a lo que el pueblo necesita”, le dijo un dirigente aliado de La Cámpora a este medio. Y agregó: “Yo no lo veo a Wado (De Pedro) en la misma boleta que Lilita Carrió. Me parece que hay límites y que la gente no es tonta. Que los rejuntes no sirven cuando se les ven los hilos”.
Lo cierto es que Kicillof pretende convertirse en la cara de un peronismo que da su propia puja con el kirchnerismo por más que luego formen parte de una coalición que los agrupe. Es un mensaje hacia afuera que busca diferenciarse y correrse de la idea de kirchnerismo, algo que para algunos hoy no suma.
“Falta un montón, pero nunca nos movimos del mismo lugar: ni Milei, ni kirchnerismo”, le dijo a Data Clave un intendente bonaerense del radicalismo. Pese a que las últimas elecciones bonaerenses mostraron nuevos espacios más allá de la polaridad reinante, los resultados no fueron los mejores. Y desde el kicillofismo saben que esos actores políticos deberán dar un paso fuerte para mantener su poder territorial.
Panorama nacional
Ante la reciente fractura del bloque del PJ en el Senado, Kicillof reforzó el llamado a ampliar. Y es lógico. El peronismo sufre por su propia fuga. Lo que está en juego es “la reconstrucción nacional”. Es por esto que el gobernador ya inició de un tiempo a esta parte un acercamiento estratégico hacia provincias donde el kirchnerismo enfrenta una resistencia histórica, como Córdoba o Mendoza y también Entre Ríos, Santa Fe.
Para lograr una llegada concreta, Kicillof necesita correrse del kirchnerismo y acercarse desde su gestión provincial desde donde tejer una red con problemáticas similares en relación al impacto de las medidas del gobierno nacional. Una forma de generar una unidad más allá de las diferencias reinantes.
Cuáles son los sectores a los que apunta Kicillof para crear un frente anti‑Milei y por qué tensa con los K
La intención principal de aquellos dirigentes que se encolumnan detrás de la figura del gobernador es la solidificar el vínculos con los gobernadores del peronismo, pero además generar encuentro de pares con otros mandatarios que se oponen a Milei. “Es una foto que le sirve a todos: un win win. A veces los resultados se ven después de las intenciones”, aseguró un dirigente cercano a Kicillof.
Pese a que Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Martín Llaryora (Córdoba) se muestran con agenda propia, desde el MDF comprenden que la propia situación económica será la que “termine de acomodar los melones”. Que ante la situación de ahogo por parte de la Nación las provincias deberán actuar.