El gobierno de Trump sostuvo en el informe que abre la investigación que “poner fin al trabajo forzoso es una prioridad clave y un imperativo económico y de seguridad nacional para Estados Unidos” y define al trabajo forzoso como “el trabajo o servicio extraído de una persona bajo la amenaza de cualquier sanción por su incumplimiento y para el cual el trabajador no se ofrece voluntariamente”.
También cita un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que estima que 3,5 de cada 1000 personas, es decir, 28 millones a nivel mundial, se encuentran en situación de trabajo forzoso y que entre 2016 y 2021 aumentó en 2,7 millones que “se debió exclusivamente al trabajo forzoso en el sector privado”.
“Las empresas que utilizan trabajo forzoso incurren en costos laborales artificialmente bajos y, como resultado, pueden vender sus productos a un precio inferior al que tendrían de otro modo”, dice la Oficina Comercial y recuerda que el informe de la OIT estimó que en 2024 los beneficios derivados del trabajo forzoso en la economía privada mundial ascendieron a aproximadamente 63.900 millones de dólares anuales, con unos beneficios anuales por víctima de 2.113 dólares en el sector agrícola y de 4.994 dólares en el sector industrial.