“El nivel de angustia social es alarmante. Hay familias que tienen que elegir entre pagar la luz o comer. Esa es la realidad que hoy vive el Chaco profundo.
“El problema de las tarifas energéticas ya es uno de los principales focos de conflicto social en la provincia. No se trata de un hecho aislado: estamos frente a una combinación peligrosa de caída del poder adquisitivo, retracción del consumo y deterioro del entramado productivo que está llevando al límite a miles de chaqueños”.
“Si el Ejecutivo no toma medidas urgentes para frenar estos aumentos y dar respuestas concretas, la crisis se va a profundizar. Hoy lo que está en juego no es sólo una factura de luz: es la posibilidad de vivir, producir y sostener la actividad económica en el Chaco”.