“No es casual que después de 22 años estemos hablando de un chico muerto en una escuela por el uso de un arma de fuego”, advirtió Alfie. El caso anterior fue en 2004 en Carmen de Patagones. “En 2006 se declaró la emergencia nacional en materia de violencia con armas de fuego y comenzó un proceso de políticas públicas que se convirtieron en una política de Estado, que se mantuvo durante veinte años, incluso con gobiernos de distinto signo político. Hoy, cuando esa política empieza a desmantelarse, empezamos a ver las consecuencias”, agregó.
Sumado a las políticas de flexibilización para el acceso de armas, Alfie destacó la gravedad de que las figuras principales del gobierno promuevan el uso de armas. “Las cabezas de este gobierno como el presidente, Javier Milei, la vicepresidenta, Victoria Villarruel, y la exministra de Seguridad y ahora senadora Patricia Bullrich han dicho que las personas que quieren andar armadas deberían poder hacerlo.
En la misma línea, la investigadora del Instituto Gino Germani y del Instituto de políticas sobre delito, seguridad y violencias En Foco, Mariana Galvani, sostuvo que “si hay más armas circulando, va a haber más incidentes”. “Cuando una persona tiene un arma, el conflicto se resuelve entre la vida y la muerte. Esto se ve en Estados Unidos, que tiene una alta tasa de homicidios y muchos problemas con el uso de armas de los pibes. El gobierno imita esa misma lógica, contra toda evidencia”.