Trabajadores y trabajadoras de la Dirección Nacional del Antártico (DNA) y del Instituto Antártico Argentino (IAA), expresamos públicamente nuestro más enérgico rechazo al "inminente" traspaso de la Administración de las Bases Antárticas Carlini y Brown, así como de las demás instalaciones actualmente bajo la órbita de la Cancillería, hacia el Ministerio de Defensa para su operación por parte del Comando Conjunto Antártico
Los firmantes advierten sobre una creciente preponderancia del personal militar por sobre el científico, la posible pérdida de jefaturas civiles en las bases y la adopción de criterios propios de la doctrina militar, como la denominación de "bases conjuntas". "La Dirección Nacional del Antártico no es una dependencia administrativa más, sino la autoridad de aplicación ante el Sistema del Tratado Antártico", subrayan.
En ese sentido, recuerdan que "el traslado del organismo a Cancillería en 2003 respondió a una decisión estratégica para reforzar el carácter civil de la política antártica, en línea con los principios de cooperación internacional y uso pacífico del continente".
Los trabajadores también alertan sobre el impacto que el cambio podría tener en la actividad científica. Denuncian la cancelación de campañas preparatorias en los últimos años, problemas logísticos recurrentes y la posible reducción de plazas para investigadores, lo que podría traducirse en una menor producción científica nacional.