El problema, dice, es su persistencia en el presente: “No puede ser que un oficial que hoy egresa de un liceo militar reivindique el terrorismo de Estado y la guerra en términos de gesta. No hay doble estándar: no se puede ser héroe, represor y menos golpista”. Y marca una línea clara: “Los únicos héroes para nosotros son los compañeros enterrados en Darwin”.
En esa reconstrucción crítica, también aparece un aspecto menos visibilizado: las violaciones a los derechos humanos dentro de las propias filas argentinas durante la guerra. “Hubo torturas y abusos en todas las unidades militares que estuvieron en Malvinas”.
A más de cuatro décadas del conflicto, la disputa por Malvinas parece haberse desplazado del campo militar al político, del territorio al sentido. Para los excombatientes, el problema ya no es sólo la ocupación británica, sino también las decisiones internas que, según denuncian, debilitan el reclamo argentino desde adentro. En ese terreno, advierten, lo que está en juego no es sólo una causa histórica, sino la propia idea de soberanía.