Sancor pidió declarar su quiebra ante la Justicia tras años de crisis financieras y con una deuda de u$s120 millones. La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ALTIRA), encabezada por Héctor Ponce, consideró que "el dictado de quiebra no constituye un final sino el comienzo de una nueva etapa".
"SANCOR CUL se viene sosteniendo con el patrimonio de los trabajadores a quienes les deben OCHO meses de sueldos más aguinaldos, con la asistencia material de ATILRA desde el fondo solidario y la continuidad de las prestaciones de servicios de salud a los trabajadores y sus familiares de parte de OSPIL, a pesar de que la empresa no realiza los aportes", aseguró el gremio en un comunicado publicado en Instagram.
A principios de 2025, realizó un concurso de acreedores y despidió a 300 empleados en Córdoba y Santa Fe por causas de "fuerza mayor". La compañía quedó con un personal de 1.050 personas. En 2017, Sancor tenía 4.000 empleados y producía 4 millones de litros de leche por día, mientras que en la actualidad la producción diaria se redujo a 500.000 litros.
Tras el pedido de quiebra, ALTIRA sostuvo que Sancor "debe volver a florecer con el impulso de la nobleza y calidad de los productos que las y los trabajadores afiliados a ALTIRA elaboran". Desde el entorno de la empresa señalaron a Infobae que "probablemente" el pedido de quiebra estuvo influenciado por la negativa del sindicato a terciarizar la producción.