Las comitivas japonesas se desplazan en bloques por los pasillos; también se cruzan sudafricanos, alemanes, colombianos, mexicanos, ingleses. “Zona Roja”, el stream oficial del Partido Socialista español, ocupa una buena porción del salón y transmite en vivo todo el cronograma desde una cabina iluminada. La historia del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), creado en 1879, está presente en cada uno de los stands, con una amplia participación de la Fundación Pablo Iglesias Posse, institución creada en homenaje al fundador del partido. El merchandising socialista también se comercializa en el Congreso: pines, gorras, remeras, carteras y libros, que se distribuyen por todo el recinto.
No hay fotografías de Donald Trump, pero sí de Javier Milei. Uno de los espacios dedicados al derecho a la educación le presta especial atención: el presidente argentino aparece con su característica motosierra en una imagen colocada en el stand. Debajo se lee: “¡Muerte al socialismo! —la consigna de Javier Milei— no es un simple exabrupto, sino un síntoma de la mutación de la política en un relato épico. El populismo sustituye la deliberación por el combate, convierte a las ideas en enemigos existenciales y desplaza la negociación por la confrontación. Cuando este marco coloniza la educación, el aula deja de ser un espacio de pensamiento crítico para convertirse en un escenario de guerra cultural. La respuesta no puede ser solo normativa, sino pedagógica: formar ciudadanos capaces de habitar el disenso, sostener el pluralismo y defender las instituciones democráticas frente a la lógica de aniquilación del adversario”.
Adriana Hest, politóloga e influencer española, es una de las voces presentes en la primera mesa panel, titulada “Autoritarismo, negacionismo y desafíos del futuro”. Hest ha escrito libros y convoca frecuentemente a las juventudes progresistas a pronunciarse contra los fascismos desde sus redes sociales. “Animo a que se expresen porque hay que estar en acción”, dijo, y agregó: “El concepto de polarización hay que dejar de usarlo porque es de ultraderecha; nosotros no estamos polarizando, estamos compartiendo y discutiendo”. En otras mesas también se planteó la necesidad de dejar de hablar de polarización y atribuir ese término exclusivamente a los conservadurismos, como forma de simplificar las discusiones.
Cerca de esa imagen aparece un banner con los rostros de Mark Zuckerberg (Meta), Jeff Bezos (Amazon), Elon Musk (X) y Sundar Pichai (Google). La foto fue tomada durante la asunción de Donald Trump y se presenta como una muestra del alineamiento del corporativismo de Silicon Valley con el proyecto político de MAGA (“Make America Great Again”). Al otro lado del salón, la Gates Foundation, de Melinda y Bill Gates, auspicia una de las charlas.
Ana María Archila, colombiana radicada en Nueva York desde los 17 años, está actualmente al frente de la Oficina de Asuntos Internacionales de la ciudad, dentro del gobierno del flamante alcalde Zohran Mamdani. “Pasé mucho tiempo sintiéndome desorientada; solo cuando me encontré dentro del movimiento de inmigrantes sentí que pertenecía a ese país. Fue por la lucha de mis derechos”, afirmó en una mesa panel compartida con el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. También sostuvo que “no es posible pensar en un cambio sin modificar la acumulación de la riqueza en manos de los más ricos”.