El conflicto además golpea sobre un sector particularmente sensible para la generación de dólares. CIARA nuclea a las principales agroexportadoras del país, responsables de buena parte de las divisas que sostienen al Banco Central. La tensión entre el Gobierno y las cerealeras agrega ruido justo cuando Economía necesita desesperadamente dólares para atravesar el invierno sin otra crisis cambiaria.
En la nota enviada a Tettamanti, las empresas dejaron una frase que resume el malestar: "Lo que no puede hacer el sector es comprometer recursos financieros significativos sobre la base de un cargo cuya composición desconoce y cuya razonabilidad no puede verificar". En otras palabras, nadie quiere entrar a una licitación donde las cartas aparecen marcadas.
La impugnación de CIARA dejó al descubierto algo más profundo que una diferencia de tarifas. Mostró un sistema energético que funciona al borde, con importaciones de emergencia, industrias en alerta y una cadena de decisiones tomadas contra reloj. En el corazón de esa escena quedó instalada una palabra que el Gobierno intenta evitar pero que ya circula con fuerza entre empresas, "No podemos dejarle pasar otro negociado al gobierno a costa nuestra", concluyó una de las fuentes consultadas.