Entre los testimonios, destacó el de la hija del padrastro de Ángel. “Ella dice que vivía situaciones de violencia y no las describe como tales porque las tiene naturalizadas. Ella habla de castigos a Ángel; castigos con ducha de agua fría, tirarle una jarra de agua helada en la cabeza cuando se equivocaba en los ejercicios de matemática”.
Pero uno de los datos más escalofriantes que aportó el abogado, tiene que ver con la pérdida de peso del menor: “Nosotros estuvimos analizando con Lorena, la mamá del corazón, cuando se lo quitan la psicóloga y la asistente social, Ángel pesaba 26 kilos y cuando pierde la vida ingresa a la guardia con 19 kilos; esto en el transcurso de cuatro meses, perdió más de un kilo y medio por mes”.
Por último, Castillo hizo hincapié en “las múltiples marcas y lesiones que el cuerpo de Ángel mostró en distintas circunstancias”, y detalló: “Testigos que decían que tenía moretones, que tenía marcas en la cabeza, que usaba muchas veces una máscara para salir a jugar y no dejaban que se la quite”.
“Ángel vivió en una situación extrema de violencia intrafamiliar”, concluyó.