LPO también anticipó que el gobierno había rechazado la propuesta de Clarín, surgida tras el informe de Enacom de marzo que recomendaba la desinversión. En este entonces, el multimedio presentó dos empresas que absorberían 2.9 millones de los seis millones de usuarios que le pedía el gobierno de Milei que resignaran, para aprobar la fusión de las telco. Una de ellas fue creada recientemente por un ex CEO de Telefónica que quedó afuera tras la venta, mientras que la segunda es una empresa local que quedó como alternativa, por si el gobierno objetaba la primera.
Para cumplir otro de los requisitos del Tribunal, la empresa "deberá garantizar a un nuevo operador acceso a su infraestructura, espectro, sistemas y condiciones de interconexión por el término de 2 años, asegurando la continuidad y calidad del servicio mientras el competidor desarrolla su propia red".
En Clarín aseguran que en Argentina quedó probado que no hay lugar para una tercera empresa en el rubro y que por eso Telefónica vendió sus acciones. En el Grupo aseguran que ya no compiten a nivel local ni tienen un monopolio, sin que tienen competencia global: Starlink, la empresa de internet satelital de Elon Musk, entró al negocio por obra de Milei y ya tiene un millón de usuarios en sólo dos años.
Ahora, en Clarín esperan que les manden la resolución para que los abogados definan si la aceptan o si resisten judicialmente. En el caso de que acepten, el proceso no será fácil: Clarín debe encontrar un comprador que quiera pagar por el 40% de su cartera. En ese caso creen que el gobierno les pondrá un plazo y es incierto qué pasaría si ese plazo no se cumple, ya que se asoma la posiblidad de una expropiación.