Estos equipos regulan automáticamente la velocidad del compresor según la temperatura del ambiente, evitando picos de consumo y permitiendo un uso más racional de la energía. Si bien su costo inicial puede ser mayor, el ahorro en la factura eléctrica compensa esa diferencia con el tiempo.
Según estimaciones del ENRE, un aire acondicionado frío-calor de 2.200 frigorías utilizado cinco horas diarias consume alrededor de 87,3 kWh mensuales. En las mismas condiciones, un caloventor, una estufa halógena o un radiador eléctrico superan los 144 kWh por mes, mientras que los paneles eléctricos o vitroconvectores registran un consumo cercano a los 98,1 kWh.
Desde Secheep también recomendaron verificar la etiqueta de eficiencia energética antes de adquirir un electrodoméstico, privilegiando aquellos con clasificación “A”, y adecuar la elección del equipo al tamaño del ambiente y al tiempo previsto de uso.
Asimismo, destacaron que mejorar el aislamiento térmico de viviendas y oficinas es fundamental para reducir el consumo. La colocación de burletes, el uso de cortinas gruesas, el cierre de persianas durante la noche y la incorporación de alfombras en pisos fríos contribuyen a conservar el calor y optimizar el rendimiento de los sistemas de calefacción.