La estrategia oficial no apunta únicamente a conseguir divisas para afrontar los vencimientos de deuda. Las privatizaciones también ocupan un lugar dentro del frente fiscal. Según un informe del IARAF, los ingresos provenientes de la venta de activos fueron determinantes para sostener el superávit durante el primer semestre del año.
Entre enero y junio, el superávit primario cayó 26,9% en términos reales y el financiero retrocedió 61,5%. Sin esos ingresos extraordinarios, las estimaciones del instituto indican que la caída habría sido mayor, con un descenso del 37,6% en el resultado primario y del 88,7% en el financiero.
Ese escenario explica el peso que adquirieron las privatizaciones dentro del programa económico. Con buena parte del ajuste del gasto ya concretado, el margen para seguir reduciendo partidas es cada vez menor. Durante el primer semestre solo crecieron en términos reales los subsidios energéticos (69,9%), las transferencias a universidades (10,3%), la Asignación Universal por Hijo (3,8%) y las jubilaciones y pensiones (3%), mientras que el resto de las partidas registró bajas que, en algunos casos, llegaron hasta el 90,9%.