El asesinato de un ingeniero argentino en Madrid conmocionó a España luego de que la investigación identificara como principal sospechoso a un hombre que sospechaba que su pareja le era infiel con la víctima. Sin embargo, el presunto agresor murió al día siguiente del crimen y la causa dio un giro inesperado.
Según confirmó El País, Facundo Rico, de 37 años, fue hallado sin vida en su departamento del barrio madrileño de Las Tablas después de que vecinos alertaran a las autoridades por un intenso olor a un producto químico. Bomberos ingresaron a la vivienda por una ventana y encontraron al ingeniero gravemente herido en la cocina.
Los equipos de emergencia realizaron maniobras de reanimación durante 45 minutos, aunque no lograron salvarle la vida. La autopsia determinó que había recibido 13 puñaladas en distintas partes del cuerpo y los investigadores también detectaron indicios de que el atacante utilizó gas pimienta durante la agresión.
Las cámaras de seguridad permitieron reconstruir parte de la secuencia y ubicaron en el edificio a un hombre de 65 años que, según la investigación, estaba convencido de que su esposa mantenía una relación con Rico porque ambos asistían al mismo gimnasio. Horas después del crimen, el sospechoso regresó a la provincia de Ávila y murió tras arrojarse al vacío.