Pero, por ahora, Trump no está tomando partido por el reclamo argentino. Está poniendo a Malvinas sobre la mesa para presionar a Londres y conseguir que los británicos aumenten su gasto militar en la OTAN. La incógnita es si esa amenaza quedará en una declaración de Trump o si finalmente se traducirá en un cambio concreto de la política estadounidense.
Aún así, Milei tomó los dichos de Trump como una buena noticia y no demoró en celebrar. “Pasó algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada que tenemos los argentinos”, fue la definición del Presidente en una entrevista.
Por su parte, el ministro de Hacienda de Gran Bretaña, John Healey, remarcó que no recibió “ninguna sugerencia” de los funcionarios de los Estados Unidos sobre un cambio en la postura respecto a la soberanía de las Islas Malvinas.
“Son británicas y seguirán siendo británicas mientras así lo deseen”, remarcó Healey en declaraciones a The Times.