El Niño es la fase cálida del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y se caracteriza por un aumento de la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial. La OMS lo considera un "modificador del riesgo", ya que sus efectos sanitarios dependen de las condiciones climáticas y ambientales de cada región. En el caso del dengue, las temperaturas elevadas pueden favorecer la actividad y reproducción del mosquito Aedes aegypti, mientras que las lluvias pueden generar nuevos criaderos.
El Servicio Meteorológico Nacional informó que existe una probabilidad del 100% de que El Niño continúe durante el trimestre septiembre-noviembre de 2026, con una intensidad fuerte o muy fuerte. En Argentina, el fenómeno suele asociarse con mayores precipitaciones y temperaturas superiores a las normales, aunque sus efectos pueden variar según la región.El último Boletín Epidemiológico Nacional, además, registró dos casos importados desde Brasil al comienzo de la temporada 2026-2027.
A este escenario se suma la vigilancia sobre el DENV-3, cuyo genotipo III, linaje B3, fue identificado durante la temporada pasada y está relacionado con virus detectados en Brasil y el Caribe. Argentina parte de una situación favorable por la baja circulación viral, pero el contexto climático podría favorecer al mosquito durante los próximos meses. Por eso, el escenario no permite anticipar una epidemia, aunque sí plantea la necesidad de fortalecer la prevención antes de que aparezcan nuevos focos.