Otro de sus planteos apunta a los dólares que los argentinos mantienen fuera del sistema. Según Ades, son más de US$300.000 millones. Su propuesta es que una parte de ese dinero pueda ingresar al circuito formal y transformarse en crédito para empresas y familias. El objetivo es que haya más fondos disponibles para mover la economía.
Al mismo tiempo, Ades sostiene que el equilibrio fiscal debe mantenerse. Por eso propone que las proyecciones económicas utilizadas para elaborar el Presupuesto sean realizadas por una entidad independiente del Ministerio de Economía. La idea es separar esas estimaciones de las decisiones políticas del Gobierno.
Por último, plantea que sectores como la energía y el agro necesitan una etapa de transición frente a los costos que genera el actual esquema cambiario. En términos económicos, el debate pasa por cómo sostener el crecimiento de esas actividades sin dejar afuera a otros sectores productivos que enfrentan mayores dificultades.