El vertedero había permanecido abierto durante 26 días consecutivos hasta que fue cerrado el domingo 25 de octubre a las 17:32. La decisión respondió a la necesidad de moderar los efectos de la crecida del Paraná, impulsada principalmente por el fuerte aumento del caudal del río Iguazú.
Durante ese período, Itaipú redujo temporalmente las descargas y retuvo una mayor cantidad de agua en su embalse, con el objetivo de evitar un incremento significativo del nivel del Paraná. Sin embargo, las previsiones de una nueva afluencia extraordinaria de agua obligaron a modificar nuevamente el esquema de operación.
Uno de los factores determinantes fue la estimación de que el río Iguazú alcanzaría este lunes un caudal cercano a los 20 millones de litros por segundo. Ante ese escenario, la central hidroeléctrica ajustó sus maniobras para administrar el agua que ingresa al sistema y controlar, en la medida de lo posible, los efectos de la creciente sobre el Paraná y las zonas ribereñas de la región.