Sobre este punto, un funcionario dijo que la lista podría ser revisada y que no habría problema en pasar a “importancia trascendental” actividades visibilizadas como “esenciales” en el proyecto de ley. Es decir que en lugar de obligarlas a mantener casi a pleno la actividad podrían reducirla a la mitad para protestar.
Es la tercera vez que Javier Milei intenta encorsetar el derecho de huelga. La primera fue en el DNU 70/23, declarado anticonstitucional por varios jueces laborales entre otros puntos por el límite a las medidas de fuerza, y luego mediante otro decreto de necesidad y urgencia, el 340 del año pasado, también desactivado por la Justicia del Trabajo. En todas las ocasiones se copió y pego el listado de actividades sujetas a restricciones.
El Destape reveló la semana pasada que para la CGT era un hecho, luego de aprobado el Presupuesto, que el Gobierno logrará aprobar una reforma laboral. La estrategia sobre la base de ese convencimiento es rechazar el proyecto en todos sus términos en público mientras avanza con sus diálogos con gobernadores y legisladores. Y, puertas adentro, analizar eventuales puntos de contacto sobre los cuales sugerir iniciativas reformistas propias a los funcionarios predispuestos a la negociación como el asesor Santiago Caputo y los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem.