Para evitar una fuga de pasajeros hacia la moto —con el consecuente aumento de siniestros viales y presión sobre el sistema de salud—, el sindicato reclama que el Gobierno provincial asuma una mayor porción de subsidios y fije una tarifa accesible, como hacen otras jurisdicciones.
El gremio insiste en un punto: cualquier salida debe cuidar a los que menos tienen. Un boleto social y un esquema de transferencias que estabilice a las empresas podrían frenar la sangría y recuperar demanda. De lo contrario, el sistema seguirá perdiendo frecuencias, calidad y, finalmente, credibilidad.
Por ahora, la llave está en los fondos. Si hoy o mañana se acreditan los montos comprometidos, UTA promete liberar los servicios y normalizar paulatinamente. Si no hay respuestas, el paro continuará.