"Existen condiciones políticas y consensos sindicales suficientes para avanzar en una medida de fuerza", afirmó el gremilista, frente a lo que calificó como "un ataque directo a los derechos de los trabajadores".
Con respecto al proyecto que ya tiene media sanción por parte del Senado, Jerónimo afirmó que la iniciativa constituye "un proceso de ley regresivo, con una redacción maliciosa y una carga ideológica que va en contra de todos los derechos, tanto colectivos como individuales del mundo del trabajo".
Asimismo, rechazó el argumento oficial de que la reforma generará empleo. "No va a tener impacto real en la creación de puestos de trabajo, sino que responde a la necesidad de tapar el fracaso del plan económico del gobierno, privilegiando a los sectores más concentrados y a la especulación financiera", sostuvo.
El dirigente también sostuvo que muchos legisladores no comprendieron plenamente el alcance del texto hasta etapas avanzadas del debate y llamó a representantes políticos y gobernadores a reflexionar sobre las consecuencias sociales y económicas de su eventual aprobación.
El dirigente afirmó que la CGT no se opone a discutir una modernización laboral, pero planteó que "cualquier proceso de actualización normativa debe surgir de una negociación equilibrada entre trabajadores y empleadores".
Según denunció, esa condición no se cumplió porque "los planteos sindicales no fueron considerados".
En ese contexto, Jerónimo advirtió que "están dadas las condiciones y se vienen generando consensos colectivos hacia una huelga nacional", reflejando la presión interna para adoptar una medida de alcance general.