Según trascendió, la decisión empresarial contempla la liquidación total de sus operaciones y el pago de las indemnizaciones correspondientes a los empleados, además de la cancelación de compromisos con proveedores y entidades financieras.
Fate pone fin a su actividad en un contexto adverso para la industria del neumático, afectada por la caída del consumo interno, el aumento de las importaciones y la pérdida de competitividad frente a productos extranjeros, que en muchos casos llegan al país con precios significativamente más bajos.
En los últimos años, Fate también enfrentó conflictos gremiales, reducción de personal y una fuerte caída en la producción, factores que terminaron acelerando el desenlace.
El sector del neumático emplea a miles de personas en el país, y la desaparición de una de sus principales compañías genera incertidumbre sobre el futuro industrial nacional.