El inicio de sesiones también estará marcado por cambios en la logística: no habrá el tradicional encuentro con la prensa ni espacios especiales para la cobertura, y el acceso de los medios se limitaría a las vallas dispuestas en las inmediaciones del edificio legislativo.
Con un oficialismo sin quórum propio y una oposición que promete acompañar pero con condiciones, el mensaje de Zdero será leído como una señal política decisiva. En ese equilibrio fino se jugará la viabilidad de un año legislativo que, sin elecciones en el horizonte, ofrece una oportunidad para acuerdos, pero también expone la fragilidad numérica de ambos bloques.