En el precio del petróleo impactaron las noticias sobre ataques a distintas refinerías y depósitos, tanto dentro del territorio de Irán como en el resto de los países del Golfo Pérsico. También es posible que hayan influido las amenazas de atacar la isla Kharg, por donde pasa el 90% del petróleo exportado por Irán.
El líder de la oposición en Israel, Yair Lapid, dijo que su país debe “destruir todos los campos petroleros y la industria energética de Irán en la isla de Kharg” lo que “arruinará la economía de Irán y derrocará al régimen”. “Esta guerra debe terminar cuando el régimen en Irán haya caído, las instalaciones nucleares hayan sido destruidas, toda la industria de misiles balísticos haya sido destruida, y Hezbollah haya sido destruido en Líbano”, dijo en un posteo en la red social X transmitiendo la idea de un apoyo interno en Israel a la guerra que no se observó en Estados Unidos.
La guerra hasta ahora provocó la mayor caída histórica en la provisión de petróleo, del orden de los 20 millones de barriles por día, según una estimación publicada por la consultora MacroEdghe. Hasta este conflicto, el mayor recorte de suministro de petróleo ocurrió en 1976, durante lo que se conoció como la Revolución Islámica, cuando cayó el Sha e inició el gobierno de los Ayatolá en Irán, y se dejó de abastecer con 5,6 millones de barriles al mercado mundial.
No es sólo el barril
La guerra en Medio Oriente no sólo derrumbó la provisión de petróleo, sino de otros commodities claves para combustibles. Por ejemplo, la soja, un grano clave para la producción de biodiesel, también viene aumentando fuerte. Subas similares se registraban para el maiz y el trigo.
Esto debería mejorar el valor de las exportaciones locales pero en el caso de los chacareros les presenta la dicotomía de vender aprovechando el precio actual aunque el tipo de cambio este bajo o esperar a ver el impacto final del conflicto en Medio Oriente tanto en precios como en el tipo de cambio local.