El Banco Mundial confirmó que está trabajando en una garantía de hasta 2.000 millones de dólares “para ayudar a refinanciar una porción relevante de la deuda de Argentina, reducir costos de financiamiento y crear mejores condiciones para un mayor flujo de inversión privada nacional e internacional”.
Esta estrategia que impulsa Caputo busca bajar el costo de refinanciar los vencimientos de capital emitidos con bonos con rendimientos de 4%, pero no es bien valorada por los inversores que perciben que van perdiendo prioridad frente a acreedores privilegiados.
En la lista de acreedores del país, el primero anotado para cobrar es el Fondo Monetario Internacional, después están los bancos de fomento, como el Banco Mundial, el BID o la CAF (las otras entidades que están participando de estas garantías) y los bancos comerciales que participan del REPO. Recién atrás están los inversores con títulos de la deuda, que son en definitiva los que dan valor a los bonos con los que se construye el riesgo país que define las inversiones.