En ese contexto, Abraham vinculó la crisis del transporte con la situación económica general del país y el impacto en los usuarios.
"El boleto pasó de 1.300 a 1.885 pesos, y la gente no lo va a poder pagar. Hay mucha desocupación y los salarios están por debajo de la línea de pobreza", advirtió. Además, mencionó el crecimiento de alternativas informales como aplicaciones de transporte y el uso de motos, muchas veces en condiciones precarias: "Es un peligro para la gente".
Sobre los pasos a seguir, el titular de UTA explicó que ya se encuentran asistiendo a los trabajadores afectados. "Hay que contestar la carta documento y después veremos en qué condiciones queda todo esto", indicó, al tiempo que anticipó nuevas instancias de diálogo con la empresa para intentar revertir la medida.
Por último, Abraham manifestó su preocupación por el futuro del sistema de transporte y posibles cambios de operadores. "Nosotros vamos a exigir que cualquier empresa que venga tome a los trabajadores respetando la antigüedad y la categoría laboral", sostuvo, citando lo establecido por la ley. Mientras tanto, la incertidumbre crece en el sector y el conflicto sigue abierto.