Españadero estaba obsesionado con el PRT-ERP y, tal es así, que desarrolló células de inteligencia para eliminar a la principal organización guerrillera marxista de Argentina. "Mayor Peña" creó una red de agentes para infiltrarse en las filas conducidas por Santucho, entre los que se destacó uno conocido como "El Oso", quien llegó a entregar a más de 50 militantes. "Fue un verdadero héroe", dijo Españadero sobre su espía.
En su búsqueda del referente del PRT-ERP, Españadero irrumpió en una casa de Morón el 8 de diciembre de 1975, en la que se encontraban las hermanas María Ofelia Santucho, de 15 años, María Susana, de 14, María Silvia, de 13, y María Emilia, de 10, junto a su madre Ofelia, sobrinas y cuñada de Mario Roberto Santucho, respectivamente.
En el lugar también estaban sus primas: Ana María, de 14, Marcela Eva, de 13, y Gabriela Inés, de 11, todas hijas de Santucho y Ana María Villareal. Por último, Esteban Abdón, de 4 años, y Mario Antonio, de nueve meses, los hijos de Santucho y Liliana Delfino, jugaban en el patio del domicilio. El comando liderado por Españadero secuestró a todos los presentes.
Todos los menores de edad fueron trasladados al excentro clandestino "Puente 12" y luego los llevaron al Pozo de Quilmes. En ambos lugares fueron interrogados y sufrieron diferente tipo torturas al mando de Españadero. Finalmente, permanecieron en un hotel en el barrio porteño de Flores durante una semana, cuando lograron refugiarse en la Embajada de Cuba y huir del país.
La Justicia condenó a Españadero a 16 años de prisión. En la actualidad, cumple su pena desde su domicilio.