Al llegar a las conclusiones del informe, el rector explicó que la quita de fondos a las universidades no puede entenderse como una simple una restricción presupuestaria.
Según estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso, cumplir durante 2025 con la Ley de Financiamiento Universitario hubiera requerido el equivalente al 0,23% del PBI. Solamente en intereses devengados de la nueva deuda emitida por el gobierno nacional, en un mes se registró un gasto equivalente a diez años completos de la Ley de Financiamiento Universitario.
Por otra parte, Pinazo comparó ese costo con otras decisiones fiscales en discusión. Mientras el Poder Ejecutivo argumentaba que no contaba con recursos para financiar una ley que demandaría 0,36% del PBI en 2026, al mismo tiempo sostenía ante el Congreso que podía resignar 0,71% del PBI en recaudación en el marco de la reforma laboral. “En otras palabras —sostuvo el rector—, se afirma que no hay recursos para financiar una ley que cuesta 0,36% del PBI, mientras se propone una iniciativa que implica renunciar a casi el doble de ese monto en ingresos tributarios”.