En este marco, un segundo empresario levantó la mano y agregó que, en su cadena, la ventas cayeron 30 por ciento. “Nunca se vio esto”, insistió. Le mostraron además cifras que reflejan que en ningún rubro se está vendiendo. No se han salvados ni canales ni sectores: el último informe de la consultora Scentia reportó que las ventas en supermercados cayeron 5,9 por ciento en febrero, mientras que en comercios barriales la caída fue del 3,8. Ambas interanuales, comparadas contra un 2025 que ya había mostrado caídas contra un 2024 que también había perdido contra el 2023.
Parece increíble, pero Caputo no asimila que hay una crisis del gasto en las familias que, además, se hace visible en un proceso de endeudamiento que ya es muy serio. “Miren, lo que yo veo es que vamos a tener una cosecha extraordinaria, vamos a tener una suba muy fuerte en la construcción, por grandes obras públicas. Y eso va a derramar”, explicó. Por camaradería, hubo respeto, incluso de Federico Braun, el dueño de La Anónima, un empresario muy afín a Milei, pero que no desconoce que el escenario de ventas está desplomado.
Los supermercados coinciden con Caputo en que las tasas y la informalidad suman tensión, pero saben que el problema del consumo es otro.
El ministro volvió a hablar, ante estos empresarios, de que las discusiones salariales “tienen que estar todas abajo del 2 por ciento”. La digitación de las negociaciones salariales de parte del Ejecutivo no sólo blanquean la intromisión en un asunto netamente privado, sino que además exponen que el Gobierno sólo autoriza aumentos de sueldo muy por debajo de una inflación que ya corre por encima del 3 por ciento. Los sueldos llevan cinco meses consecutivos en rojo, y la mayoría están por debajo de los niveles del 2023. “Si no hay plata, no hay consumo, es bastante sencillo”, leyeron tras el encuentro los empresarios del consumo masivo. No hay misterios en cómo funciona el negocio de la venta al público. Tampoco hay plata, como ha expresado de manera certera el Presidente Milei.