Buena parte de la exposición del museo se trata de archivos multimedia, mediante la disposición de pantallas que conversan con los paneles explicativos -aquellos que aún no retiraron- y vitrinas con patrimonio de la Guerra. En el último tiempo, varias pantallas han dejado de funcionar y no fueron arregladas producto de la falta de presupuesto y mantenimiento.
Los recientes cambios en el Museo de Malvinas no corresponden solamente a la censura de figuras y sucesos de nuestra historia. En los últimos días, apareció exhibida en una de las vitrinas una chaqueta que perteneció al capitán de fragata Pedro Giachino, a quien la historia lo ubicó como el “primer caído en combate en Malvinas”, hecho que explica la existencia de varios bustos de su figura en el Museo Naval de la Nación y en el Cementerio de la Loma de Mar del Plata. Sin embargo, la parte oscura de su historia cuenta que Giachino participó en actos represivos en Puerto Belgrano durante la última dictadura cívico militar, según el testimonio de víctimas y testigos de su accionar.
En junio de 2011, una nota publicada por este diario, difundió la denuncia judicial de un ex subordinado suyo, Alfredo Molinari, quien declaró que Giachino le ordenó matar en 1977 a un detenido encapuchado, esposado y de rodillas, acto al cual se negó. “Basura, usted no se merece ser un infante de Marina, mándese a mudar de aquí”, lo reprendió su superior, según su testimonio.