A la caída de los recursos nacionales se suma el estancamiento de la recaudación propia de las provincias, especialmente del impuesto sobre los Ingresos Brutos, que representa el 78,7% de sus ingresos tributarios. Si bien este tributo mostró un crecimiento nominal del 34% en el primer trimestre, al descontar la inflación el avance real fue de apenas 1,1%, lo que evidencia un virtual estancamiento.
Este dato refleja que, pese a la presión impositiva, la capacidad de generar ingresos genuinos no logra acompañar el ritmo de los precios ni sostener el financiamiento del gasto público provincial.
Cómo se recauda: sistemas bajo presión
El esquema de recaudación de Ingresos Brutos también muestra señales de debilidad. El 62,5% de la recaudación se canaliza a través del sistema de Convenio Multilateral, administrado por la Comisión Arbitral, mientras que el resto corresponde a contribuyentes locales.
Dentro de este esquema, tres sistemas concentran el 85% de la recaudación:
SIFERE
SIRCREB
SIRCAR
Sin embargo, al analizar su desempeño real, la mayoría presenta caídas:
SIRCREB: -7%
SIRCAR: -7%
SIRTAC: -8%
SIRPEI: -13%
El único sistema con crecimiento significativo es SIRCUPA, con un salto del 166%, impulsado por cambios en su implementación y mayor cobertura.
Un sistema fiscal bajo tensión
El escenario actual expone los límites del esquema tributario provincial. A pesar de que los impuestos mantienen una fuerte presencia sobre la actividad económica, la recaudación no logra crecer en términos reales. Esto plantea un dilema: aumentar la presión fiscal podría afectar aún más la actividad, mientras que sostener el nivel actual de ingresos implica convivir con restricciones presupuestarias crecientes.
De cara a los próximos meses, la evolución de la recaudación será clave para determinar el margen de acción de las provincias en un contexto económico que sigue mostrando fragilidad.