Sin especular con los tiempos de la política partidaria y sin esperar a que surjan los candidatos para 2027, el tridente combativo afirma que “no hay tiempo para pensar en el año que viene”. Por eso, han decidido trabajar desde ahora en un programa de gobierno propio centrado en tres ejes: la regularización del empleo informal y tercerizado, la mejora de las condiciones de seguridad e higiene y la recomposición real de los salarios.
Como antesala al plenario, donde se esperan más de 1.500 delegados de todo el país, el frente lanzó una cifra que funciona como bandera: el Salario Mínimo, Vital y Móvil debería ser de $2.802.755 para cubrir la canasta básica real. Hoy, el gobierno de Milei lo mantiene en $357.800, una brecha del 683%.
El mensaje final del espacio trasciende lo gremial y apunta a la estabilidad social del país. “La CGT es la organización más grande y no es el enemigo, pero hay una urgencia que no espera. No podemos permitir más que a los jubilados los caguen a palos todos los miércoles”, advierten. En el FRESU están convencidos de que el tiempo se agota: “Queremos evitar el 2001. Necesitamos que la CGT se ponga al frente; si no lo hace, nos pondremos nosotros”. Con una oposición atomizada y sin referentes indiscutidos, queda abierto el escenario para saber si de este tipo de frentes pueda llegar a haber un dirigente sindical encabezando una lista el año próximo.