Si bien fue considerado como el autor intelectual de los crímenes y como el líder de una organización narco transnacional, con el avance del caso, se supo que por encima de él estaba “Señor J”, Joseph Freyser Cubas Zavaleta, quien se cree que fue quien los ordenó.
Después de que se dieran a conocer los asesinatos, Valverde se fugó del conurbano bonaerense y más de 10 días más tarde, fue detenido en Pucusana, una localidad ubicada al sur de Lima, luego de una intensa búsqueda internacional.
La extradición había sido solicitada por la Justicia argentina en septiembre, pero el acusado se negó a entregarse de manera voluntaria. De esa manera, empezó el trámite formal en el país que fue localizado.
Desde su captura, “Pequeño J” estuvo alojado en el Penal de Nuevo Imperial, en Cañete, considerado como uno de los más complicados del sistema penitenciario peruano.