Al día siguiente, el fundador del PRO expresó públicamente sus diferencias. “La idea era pensar la mejor manera de reforzar los equipos y prepararse para esta segunda etapa, pero no logramos ponernos de acuerdo. La salida de un hombre con capacidad y equilibrio como Guillermo Francos, que para la ciudadanía representaba sensatez, para ser reemplazado por otro sin experiencia, no parece ser una buena noticia”, sostuvo.
En ese mismo mensaje, profundizó sus críticas. “Como le mencioné, existía la posibilidad de reemplazar a Francos por otra persona idónea de su equipo, con un perfil más técnico y mayor capacidad de conducción y coordinación de equipos, como Horacio Marín, actual presidente de YPF, que reúne todas las condiciones por su experiencia previa. A esta decisión a mi juicio desacertada, se suma la falta de resolución de las conocidas disputas internas del gobierno, claves en la hoja de ruta del futuro”, agregó.
Desde entonces no hubo contacto directo entre ambos, más allá de sostener la alianza política en el Congreso. En paralelo, Macri reactivó su agenda con una gira nacional con el objetivo de posicionar al PRO de cara a 2027.
Aunque planteó que su espacio debe dar “el próximo paso”, una consigna abierta que deja margen a distintas interpretaciones sobre el vínculo con el oficialismo, el exmandatario también aclaró que el PRO “jamás va a cuestionar el rumbo” del Gobierno y que no asumirá un rol opositor.