Si faltaba algo, este viernes llegó un fallo de Marra Giménez. La jueza decidió dejar sin efecto la resolución que había tomado Ojeda en el fuero laboral. A su entender, dictar una cautelar implicaría anticipar una posición sobre el planteo de inconstitucionalidad que hizo la CGT.
“En la especie, la lesión de los derechos o garantías invocada en la demanda no surge de forma clara e inequívoca atendiendo principalmente a la cantidad de cuestiones y matices que abarca el cuestionamiento, en tanto se refiere a las nuevas disposiciones normativas que regirán los contratos de trabajo individuales, así como también las cuestiones de negociaciones colectivas, asuntos sindicales y regímenes especiales del sector”, escribió la jueza.
“El planteo requiere un examen profundo sobre los derechos involucrados, que no puede ser merituado a título cautelar sin riesgo de adelantar opinión sobre el contenido del pronunciamiento definitivo”, añadió Marra Giménez.
La pelea por definir qué fuero interviene no está terminada. La CGT recusó a los dos integrantes de la Sala VIII de la CNT y todavía no se tomó una decisión al respecto. La Cámara Nacional del Trabajo aún podría disputar la competencia con sus colegas del fuero contencioso.
Para evitar que le saquen el expediente, Marra Giménez le dijo a Ojeda que le envíe la totalidad de los incidentes en los que hay distintos planteos que podrían terminar arrebatándole la causa.
Las movidas en el tablero judicial se producen días después de que el presidente de la Corte, Horacio Rosatti, aprovechara una conferencia sobre negocios para despotricar contra la judicialización de la política que pone en suspenso la implementación de programas económicos. En tribunales, muchos leyeron ese discurso como un espaldarazo al Gobierno y un mensaje performático hacia los jueces inferiores para que salgan a respaldar el modelo.