En el sector señalan además que la crisis de la industria del neumático agravó la situación de la compañía, particularmente tras las dificultades atravesadas por FATE, uno de los principales destinos de su producción.
El cierre de Cabot se produce en un escenario de fuerte deterioro industrial, marcado por la pérdida del poder adquisitivo, la caída del consumo interno, la retracción de la actividad económica y la apertura importadora impulsada por el gobierno de Javier Milei, factores que golpean especialmente a la producción nacional.
Desde la asunción de Milei, distintos relevamientos privados y sindicales estiman que ya se perdieron más de 320 mil puestos de trabajo y que alrededor de 15 mil industrias cerraron sus puertas en todo el país, en medio de una recesión que continúa profundizando el deterioro del entramado productivo argentino.