A su lado asienten Norberto Lafos, director del Lanari -el instituto de investigaciones médicas de la UBA-, y Roxana del Aguila, directora del Instituto Roffo, una institución de referencia en oncología.
“El reclamo no es sólo por nuestros salarios, que también es un punto importante. Es que ya no hay para los gastos operativos, para el funcionamiento del día a día en nuestros hospitales. No tenemos plata para comprar lo más básico. No es una manera de decir: no hay gasas, no hay agujas, se reprograman o se suspenden las cirujías por falta de insumos”, grafican.
Mientras suena Lali y su crítica “Fanático” en ritmo de trompetas y batucada, la gente sigue llegando desde todos los puntos de concentración. Ya sobre la hora de la lectura del documento (ver página 3) no se puede caminar por las veredas.
Por Avenida Corrientes las columnas también avanzan con sus banderas, volviendo peatonal incluso las calles que no lo son. Algunos turistas toman fotos, preguntan qué pasa. Entre los que marchan se muestran los celulares con los frenéticos reposteos de Javier Milei por estas horas, denuciando conspiraciones varias detrás de tamaña movilización ciudadana. “Alguien que le diga a este muchacho que largue las redes y abra la ventana de la Rosada”, pide uno. “La realidad es esta y alguna vez la va a tener que escuchar”.