En una entrevista concedida a Fox News desde territorio chino, Trump detalló: "Han acordado que quieren comprar petróleo de Estados Unidos y van a comprar muchos de nuestros productos agrícolas".
Según el mandatario, esta operación implicará el despliegue de barcos chinos hacia terminales en Texas, Luisiana y Alaska, lo que representa un giro significativo en la dinámica energética actual. Históricamente, China ha sido el principal cliente del petróleo iraní, y este movimiento es visto por la Casa Blanca como una oportunidad para reducir la dependencia de Pekín respecto a Oriente Medio, especialmente en el contexto de la guerra en Irán.
En el sector agrícola, el presidente vaticinó un repunte histórico en las exportaciones de grano. Tras meses de una drástica reducción en las compras de soja estadounidense, en los que China priorizó el mercado brasileño, Trump afirmó que el gigante asiático volverá a realizar pedidos masivos que superarán los niveles previos.
Esta medida está orientada directamente a beneficiar a los agricultores del Medio Oeste de Estados Unidos, un sector que ha sufrido las consecuencias de las fluctuaciones arancelarias previas.
La jornada también dejó un anuncio de gran calado para la industria aeroespacial. Trump reveló que Pekín se comprometió a la compra de 200 aviones de pasajeros a la constructora Boeing, acuerdo que el presidente de Estados Unidos calificó como un éxito rotundo para la generación de empleo en su país.
De acuerdo con comunicados oficiales previos, Xi Jinping subrayó que ambas potencias acordaron intensificar la comunicación y la coordinación en el plano estratégico. Este compromiso surge tras una primera ronda de conversaciones en la que se abordaron focos de tensión críticos, tales como los conflictos en Irán, Ucrania y Oriente Medio, así como la inestabilidad en la península coreana.