Los trabajadores también describieron un escenario operativo crítico dentro de la low cost, con cancelaciones constantes, problemas de mantenimiento y falta de pago a proveedores. “La operación fue de las peores que vi en una línea aérea”, aseguró un exempleado con larga trayectoria en el sector aeronáutico.
Según explicó, Flybondi continuaba vendiendo pasajes pese a contar cada vez con menos aeronaves operativas. “Se fueron quedando sin aviones por fallas, por no pagar a los lessors y por problemas con los mantenimientos. La operación ACMI también fue un desastre porque cortaban contratos por falta de pago”, sostuvo. Incluso deslizó sospechas sobre el manejo financiero de la compañía. “Veía que el negocio era vender pasajes y después no realizar los vuelos, como si hicieran una rueda financiera con ese dinero”, afirmó.
Mientras tanto, los trabajadores despedidos aseguran sentirse completamente abandonados. “Nos trataron como si fuéramos delincuentes. No nos dejaron entrar más, nos sacaron las huellas digitales y ni siquiera nos permitieron despedirnos de nuestros compañeros”, relató uno de ellos.
Y concluyó: “Lo peor es que mientras nosotros no tenemos plata para comer o pagar el alquiler, ves a los gerentes viajando por el mundo. La empresa dice que no tiene plata para pagar indemnizaciones, pero sí para eso”.