Detrás del neerlandés se ubicaron Charles Leclerc (Ferrari) e Isack Hadjar (Red Bull); y ahí nomás dijo presente Colapinto, quien vivió en el Gran Premio de Canadá una carrera histórica para él y para el automovilismo argentino, que no tenía una actuación destacada desde el segundo puesto obtenido por Carlos Reutemann en el Gran Premio de Sudáfrica, en Kyalami con el equipo Williams, en 1982.
Hubo festejo en la escudería Alpine, con Colapinto, sexto, y su compañero, el francés Pierre Gasly, octavo. Franco había iniciado el fin de semana con algunas complicaciones en las prácticas libres, pero se recuperó con un noveno puesto en la Sprint y la décima posición en la clasificación para el Gran Premio. Sin embargo, este domingo ejecutó un plan de carrera prácticamente perfecto. La paciencia le permitió sostener un ritmo de vuelta competitivo, manteniéndose a la expectativa del grupo intermedio y girando en tiempos cercanos a los de los líderes, lo que confirmó el salto de calidad del coche francés, catalogado por la directiva como la quinta fuerza consolidada de la parrilla actual.
El momento definitivo de la carrera para el pilarense se produjo en la vuelta 30, cuando un error de George Russell, quien se fue largo en la curva 8 y dañó su Mercedes, provocó su abandono -el inglés cerró un fin de semana de terror, pelea con Antonelli incluida- y el ingreso del Virtual Safety Car. Los ingenieros de Alpine reaccionaron rápido y llamaron a Colapinto a boxes para cambiar sus neumáticos.
En la salida de pits se vivió el instante de mayor zozobra: con las gomas frías, el monoplaza número 43 patinó levemente en el sector externo, llegó a pisar el césped y rozó el muro de protección. Sin embargo, la pericia del piloto nacional evitó daños estructurales en su monoplaza y, lejos de perder la concentración, comenzó a encadenar sus mejores registros de velocidad, demostrando una notable fortaleza psicológica ante la adversidad.
La segunda mitad de la final en el trazado canadiense se convirtió en una verdadera batalla de desgaste que se cobró la deserción de seis pilotos en total, entre ellos nombres destacados como Lando Norris, Fernando Alonso, Sergio Pérez y Alex Albon. Mientras las variables mecánicas y los errores ajenos modificaban el clasificador, Colapinto sostuvo con autoridad su posición frente a las presiones de Liam Lawson y el resto del pelotón medio.
Al cruzar la bandera a cuadros en la sexta colocación, el pilarense aseguró ocho unidades trascendentales para Alpine, escalando al undécimo puesto del certamen con un acumulado de 15 puntos. Así -los puntos otorgados también por Gasly– la escudería francesa se afianza en la quinta posición del torneo de constructores.
La Fórmula 1 tendrá ahora un receso de dos semanas para retomar su actividad en suelo europeo, con los GP de Mónaco y Barcelona.