Cuando perdemos la capacidad de decir “no” sin pedir permiso.
Argentina siempre fue neutral en los conflictos externos. Desde las dos Guerras Mundiales hasta Medio Oriente, la regla fue clara: no nos metemos en guerras ajenas. Esa neutralidad no era cobardía, era inteligencia. Nos permitía cuidar a nuestra gente, proteger nuestros intereses y no pagar el costo de problemas que no creamos.
Soberanía es poder decidir sobre tu economía, tu energía, tu deuda, tu defensa, y también sobre si vas o no a una guerra.
Sin soberanía, no hay 25 de mayo que celebrar. Solo hay fecha patria vacía.
Belgrano, Castelli, Moreno no se jugaron la vida para cambiar un virrey por un embajador.
Se jugaron para que el pueblo argentino sea el que mande en su casa.
Hoy toca recordarlos no sólo, con un acto y un locro, sino preguntándonos:
¿Somos dueños de nuestras decisiones, o estamos pidiendo permiso otra vez?
¿Vamos a seguir siendo un país neutral, o nos van a usar de peones en guerras ajenas?
¡Viva la Patria, libre, justa y soberana!