La familia recordó además una frase recurrente del propio Solari sobre las despedidas y el dolor que dejan las ausencias. “Él nos anticipó que las despedidas son estos dolores dulces. Lo que no nos avisó fue que dolores dulces como estos iban a durar toda nuestra vida”, afirmaron.
El comunicado concluyó con una referencia a la música como legado permanente del artista. Según relataron, antes de morir dejó encendidos los equipos con los que trabajaba habitualmente, como una señal de continuidad.
“Como no podía ser de otro modo, pensó en todo antes de irse. Y por eso dejó encendido el equipo Marshall de su guitarra y el equipo de sonido donde escuchaba las canciones en las que trabajaba. Nos sugirió, así, que la música debía seguir sonando, más allá de lo que ocurriese. Hagamos eso. Que su música no pare nunca más”, cerró el mensaje.