Esta no fue la primera vez que Di Nezio apareció por la sede del SMN. El año pasado ya había viajado a la Argentina con la intención de asumir la conducción del organismo, aunque aquella designación nunca se concretó.
Este miércoles volvió a presentarse en las oficinas centrales. Según relataron trabajadores a este diario, recorrió algunas oficinas y saludó a quienes se cruzó en los pasillos, aunque no hubo una presentación formal ni una comunicación institucional. “Hoy se hizo presente por segunda vez. Entendemos que si esta vez sale la designación será el nuevo director”, comentó un empleado, horas antes de que el Gobierno confirmara su nombramiento.
Fueron esos mismos trabajadores quienes también señalaron que Di Nezio sería familiar de un alto funcionario del Ministerio de Defensa, cartera de la que depende el SMN. Más tarde, durante una entrevista periodística, el flamante director evitó confirmar o desmentir si mantiene un vínculo con Felipe Pérez Ponisio, director de esa cartera, y prefirió limitarse a hablar de su gestión.
El desafío de conducir un organismo golpeado por el ajuste
La discusión entre los trabajadores no gira alrededor de los antecedentes académicos del nuevo director. Nadie pone en duda que se trata de un científico con reconocimiento internacional. Las dudas pasan por otro lado.
Di Nezio llega a un organismo que perdió más de 200 trabajadores desde la llegada de Javier Milei, con equipos reducidos, áreas desarmadas y estaciones meteorológicas funcionando con menos personal.
En los últimos meses también se eliminaron publicaciones sobre cambio climático, se restringió el uso de ese concepto en documentos oficiales y el Gobierno le quitó al SMN la exclusividad para brindar información meteorológica a la aviación.
Por eso, entre quienes siguen trabajando en el organismo prevalece el escepticismo. Temen que la llegada del investigador no implique un cambio de rumbo sino la continuidad del ajuste.
¿Un cambio de etapa o la continuidad del vaciamiento?
El Gobierno presenta a Di Nezio como un científico prestigioso que vuelve al país para modernizar el SMN. Dentro del organismo, en cambio, muchos creen que el problema ya no pasa por quién ocupa el despacho principal.
La preocupación es otra: saber si habrá recursos para reconstruir un servicio estratégico para anticipar tormentas, inundaciones y olas de calor, o si el nuevo director terminará administrando un organismo cada vez más reducido.