La historia de esta empresa entrerriana demuestra cómo una firma con más de siete décadas de trayectoria puede quedar al borde del colapso por la combinación de costos altos, caída del consumo y falta de crédito, consecuencias de las políticas económicas del equipo del ministro de Economía Luis Caputo.
Fundada en 1956 y uno de los principales empleadores de General Ramírez, Frutafiel hoy enfrenta un pasivo de casi $3.818 millones frente a un activo de poco más de $4.016 millones, lo que deja un patrimonio neto mínimo, apenas el 5% del total. Entre marzo y abril de 2026 dejó de cumplir con planes de pago y acumuló 387 cheques rechazados por más de $1.085 millones.