A todo eso hay que sumar las increíbles operaciones inmobiliarias: la compra del departamento en Caballito por 230 mil dólares (de los que en realidad pagó 30.000 y les quedó debiendo a las jubiladas que se lo vendieron, sin interés), más los arreglos por 65.000, y la compra de la casa en el country Indio Cuá por 120.000 dólares (que también cubrió con un préstamo de dos mujeres policías), más 245.000 de gastos en remodelaciones revelados por su contratista. En otros gastos se advierte que Adorni se engolosinó: la ropa de cama y sommiers por 8 millones de pesos, así como el monitor gamer y los proyectores, por más de 5 millones. Estos últimos casos revelaron que pedía tarjetas de crédito a sus empleados (como para disimular un gasto) y luego les devolvía el dinero en efectivo.
El análisis encomendado a la DAFI tiene siete puntos, lo que incluye un detalle de la composición y evolución de los bienes, disponibilidades, inversiones, créditos y deudas existentes al inicio y al cierre (para cada ejercicio); identificar los ingresos y demás fuentes de fondos de todo tipo, con y sin respaldo, además de establecer el origen; reconstruir las entradas y salidas de fondos del período e integrar, en una misma secuencia económica, las adquisiciones de bienes, los gastos corrientes y extraordinarios, los consumos, los pagos efectuados en efectivo o moneda extranjera y las cancelaciones de pasivos que surjan de la documentación y de las declaraciones testimoniales.
También requirió una comparación de las declaraciones juradas y rectificaciones; el análisis de la operatoria informada por las plataformas, cuentas y billeteras vinculadas con activos virtuales, distinguiendo los depósitos, retiros, compras, ventas, permutas o swaps y transferencias internas o externas (y la comparación de todo esto con las declaraciones juradas); determinación del costo, la fecha, la forma de pago y la fuente de financiamiento de los bienes incorporados, las erogaciones y las obligaciones invocadas; la elaboración de una ecuación patrimonial anual y acumulada que compare los ingresos lícitos y disponibilidades iniciales acreditados con las incorporaciones de bienes, gastos, consumos y cancelaciones de pasivos.