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El Presidente llegó a Lima este martes para participar de la asunción de la mandataria, hija del exdictador Alberto Fujimori. Antes de la ceremonia, Milei mantuvo una reunión con Keiko, que este martes juró como presidenta para el período 2026-2031. Durante su discurso, prometió defender la libertad, la democracia, la soberanía nacional y la independencia de los poderes del Estado. Luego recibió la banda presidencial en el Congreso peruano.
Milei llegó acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. También viajó junto al Presidente la imitadora Fátima Florez, su expareja.
Milei apuesta a un nuevo mapa político en América Latina
En el Gobierno no esconden el entusiasmo por los cambios políticos que empezaron a darse en la región. La llegada de Fujimori al poder y el triunfo del colombiano Abelardo de la Espriella -que reemplaza al mandatario de izquierda Gustavo Petro- son leídos en la Casa Rosada como señales de un escenario más favorable para la agenda política e ideológica de Milei.
Por eso el ultraderechista no solo viajó a Lima para la ceremonia. También anunció que asistirá a la asunción de De la Espriella en Colombia y que aprovechará esa gira para reunirse con el presidente de Ecuador, Daniel Noboa.
La estrategia apunta a fortalecer los vínculos con gobiernos afines y, al mismo tiempo, darle a Milei un lugar cada vez más visible dentro de la derecha latinoamericana. Sin embargo, el Presidente argentino es visto más como un lacayo de Trump, y no un líder con peso propio en la región.
La relación con Lula y el contraste con otros gobiernos
El viaje a Perú llegó pocos días después del nuevo cruce de Milei con Luiz Inácio Lula da Silva. Durante su última visita a Brasil, el ultraderechista volvió a cuestionar al mandatario brasileño y reavivó la tensión diplomática entre ambos países.
Ese contraste también forma parte de la política exterior del Gobierno. Mientras mantiene una relación cada vez más conflictiva con los presidentes de centroizquierda de la región, Milei profundiza sus gestos amigables hacia los dirigentes con los que comparte su mirada política y económica y una posición frente a la llamada “batalla cultural”.
En los últimos meses también celebró los triunfos de otros candidatos de derecha y respaldó a dirigentes como José Antonio Kast en Chile y Rodrigo Paz en Bolivia, en una señal de que busca construir y fortalecer una red de aliados más allá de la Argentina.