En Bolivia crecieron durante todo el fin de semana los reclamos porque el presidente Rodrigo Paz Pereira no dio explicación alguna de que su asesor personal estuviera ya alojado en el penal de Palmasola. Este lunes, quien habló fue el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora Liebers, que no sólo es estrecho colaborador del mandatario, sino que tiene un vínculo familiar. “Es un tema de pareja -dijo Zamora Liebers ante los medios-. No tiene que opinar el presidente. Bueno, Cerimedo tenía que ver con comunicación; era un asesor externo. Hay que encontrar a los autores materiales”.
Los dichos del funcionario, del círculo íntimo del presidente Paz, apuntan a que el caso quede como un problema “pasional”. O sea, encontrar a los sicarios o supuestos autores, y que se corte ahí. Y, al menos por los escritos que la fiscalía presentó hasta ahora, la intención es la misma: no avanzar más allá.
La pelota queda entonces en la cancha de Beller. Ella dice que tiene pruebas de los negocios ilegales de Cerimedo en Bolivia y en Argentina. Por ejemplo, afirma que el consultor y su esposa argentina, Natalia Basil, son dueños de una empresa llamada Future, que exportó combustible a Bolivia. También se mencionan maniobras con oro. Sobre la Argentina, Beller afirma que tiene elementos sobre la causa Discapacidad. Presuntamente, ella grabó a Cerimedo cuando le contó lo que ocurría en Andis. Este domingo, Adriana Salvatierra, dirigente muy vinculada a Evo Morales y que conoció a Beller cuando militaba en el Movimiento al Socialismo, contó en Radio 10 que en ese entonces la abogada ya tenía una cierta obsesión por grabar y dejar registrado todo lo que hacía. Eso permite suponer que Beller tiene elementos para aportar, pero, como le dijo a Página/12, “voy a hablar, quiero declarar, pero primero tenemos que encontrar a los que quisieron matarme”.