La embajada china en Buenos Aires ya había cuestionado públicamente esos dichos, aunque sin identificar directamente a Carreira. Desde la representación diplomática acusaron a un funcionario argentino de difundir “rumores” y de intentar dañar la imagen internacional de China.
Beijing reclamó además que el funcionario abandone las “especulaciones malintencionadas” y deje de utilizar tragedias naturales con fines políticos, al advertir sobre el posible impacto de este tipo de declaraciones en la relación bilateral.
Desde el Gobierno argentino, el vocero presidencial Adrián Ravier buscó bajar el tono de la controversia. Durante su conferencia de prensa semanal, sostuvo que la administración de Milei se expresa a través de sus canales oficiales y remarcó que el Ejecutivo no había realizado un pronunciamiento negativo sobre la tragedia de Nepal.